Escrito por Sandra Crucianelli, miercoles 28/12/11
(Opinión) - Sería altamente saludable que el intendente interino Gustavo Bevilacqua, así como el resto de los funcionarios del gobierno de Bahía Blanca, leyeran algunas opiniones de la gente vertidas hoy por la tarde en las redes sociales como Facebook.. La situación no era la mejor: sensación térmica de 42 ºC, agua con olor a Gamexane, luz cortada, canillas secas, invasión de moscas y mosquitos, por citar algunos de los problemas que padecemos a diario. Siguiendo este enlace, se visualiza el malhumor social ante los cortes de luz en más de 17 barrios, no informados debidamente por casi ningún medio, probablemente por la falta de datos por parte de EDES. La compañía se mostró más preocupada por reportar qué habían hecho antes de decir claramente qué harán para evitar una situación como la de los últimos días.
(Opinión) - Si el municipio de Bahía Blanca entendiera cabalmente cómo funcionan las sociedades en el entorno digital de nuestro tiempo, información relevante para la comunidad estaría disponible en el sitio Web de la comuna, antes de que un conflicto tome mayores proporciones. La entrega de documentos oficiales en tiempo y forma, contribuye a descomprimir el malhumor social y las tensiones que se generan cuando asuntos de indiscutido interés público, pretenden mantenerse en la esfera del secreto. Esto es lo que sucedió en nuestra ciudad, apenas se supo (el 27 de septiembre pasado) que las autoridades de YPF habían presentado ante el OPDS el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del dragado y de la pretendida instalación de la tercera planta regasificadora del país en Puerto Cuatreros. Una copia del mismo fue entregada ese día a las autoridades del Consorcio de Gestión del Puerto. Esto fue hace más de un mes. Ya por entonces, el conflicto entre un sector de la ciudadanía que se opone al dragado y el gobierno, estaba planteado. En esas circunstancias, el cerrojo informativo generó mayor desconfianza. La información documental vía Web, es una de las muchas herramientas que los gobiernos utilizan para destrabar al menos una parte del reclamo, la que se basa en las dificultades que los ciudadanos tenemos en materia de acceso a la información pública, muy en especial, cuando ésta es voluminosa. Observando que con el paso de las semanas los documentos seguían sin aparecer en la Web comunal, alertamos al gobierno y a la oposición, a través nuestra cuenta en Twitter sobre la necesidad de que ese material en versión digital fuera subido de manera urgente a la Web, tal como se visualiza mediante este link y este otro. Estos mensajes, de no más de 140 caracteres, fueron posteados el 28 de octubre pasado. No es cierto, como algunos funcionarios expresaron hoy por la tarde, que "la documentación está en línea desde hace varios días".
(Editorial) - Lo que pasó esta semana con el lanzamiento del Plan de Gestión de Residuos Sólidos superó lo imaginable. El escenario no era el mejor. En los últimos días tuvimos que soportar explosiones, llamas, humo espeso y ruidos ensordecerores de PBB-Dow y para colmo, en vez de una disculpa pública de la empresa, la comunidad apenas se tuvo que conformar con un escueto comunicado firmado por la gerenta de Relaciones Públicas Marcela Guerra, diciendo que los inconvenientes en la parada de planta no programada no involucraron riesgo para la población. ¿Pero qué dice esta mujer? ¿En algún momento Marcela Guerra y a través de ella Dow, pedirá disculpas a los bahienses? Como frutilla del postre, esta semana apareció el intendente Cristian Breitenstein poniéndose a la cabeza del Plan de Gestión de Residuos Urbanos, iniciativa que resultó ser... un proyecto de Dow. ¿Pero qué le pasa al intendente? ¿Ha perdido la razón?
(Análisis) -Rebecca Mark era CEO de Enron, la empresa que controlaba Azurix, cuando se la vió en Bahía Blanca juguetear con su anillo de diamantes, hace casi 10 años, mientras ensayaba explicaciones sobre los mismos problemas que tenemos ahora: sin fuentes alternativas de provisión de agua y con líquido maloliente saliendo de las canillas. Eran tiempos de Eduardo Duhalde al frente de la gobernación de Buenos Aires, cuando el entonces hombre fuerte del peronismo bonaerense nos prometía "Bahía Paraíso", discurso inventado que nadie creía, salvo unos pocos interesados. Es el mismo Duhalde que una década después, aspira a la presidencia del país. La privatización de Obras Sanitarias a manos de Azurix le costó a los bonaerenses no sólo las penurias de un servicio de mala calidad, sino un juicio internacional, ya que en un fallo que quedó firme, se condenó al país a pagar 165 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, sentencia que aún no se acató y por la cual Azurix le reclama al gobierno de Obama que expulse a la Argentina del SGP, un sistema de preferencias mediante el cual varios exportadores argentinos pueden ingresar al mercado estadounidense sin pagar tarifas. Como si todo esto no fuera poco, en 2003, a poco de creada ABSA, se sancionó un nuevo marco regulatorio, que aún hoy sigue escondiendo rincones no iluminados por la luz de la opinión pública, como la silenciada diferenciación entre “agua corriente" y agua potable”, de la que nadie habla. En septiembre del año pasado, la Dra. Verónica Cáceres, investigadora del CONICET, presentó los resultados de una investigación académica en el IV Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos (ver texto aquí). El trabajo, titulado "Reflexiones sobre el Rol del Estado en la Provisión del Agua Potable", denuncia que el marco regulatorio habilita a ABSA, de forma legal, a ofrecer a los usuarios agua que en términos de calidad, no reúne todos los requisitos para ser considerada potable. Según Cáceres, que es profesora de Economía doctorada en Ciencias Sociales, la provincia se vale de ese argumento para evitar la necesidad de realizar mayores inversiones en las plantas potabilizadoras.
(Opinión) - Hace casi 3 años, cuando diseñamos y pusimos en línea un sencillo blog llamado "Crítica Bahiense", no pudimos imaginar que poco tiempo después esa idea básica, de brindar un espacio libre de presiones editoriales y comerciales a los vecinos de Bahía Blanca, se iba a convertir en lo que hoy es "Solo Local": una revista digital de contenidos hiperlocales en la que además de las notas de usuarios, se publican crónicas que surgen del resultado de un rastreo sistemático sobre la Web, con énfasis en las redes sociales. Estos dos últimos años han sido muy gratificantes, básicamente por el lazo que se ha creado con nuestra audiencia. La tarea no es poca: buscar noticias, rastrear nuevas fuentes de información, sondear las redes sociales, editar y publicar las notas de usuarios, actualizar las secciones y moderar los comentarios. Al mismo tiempo, hay que atender los mensajes que nos llegan por decenas, básicamente vía Facebook y Twitter, donde entre los perfiles y las páginas que habilitamos, reunimos a casi 8.000 bahienses. Los seguidores de Solo Local, que aumentan sostenidamente a lo largo del tiempo, nos reclaman mayor cantidad de contenidos. Nada nos haría más felices. Para eso se requeriría incorporar el trabajo de dos reporteros adicionales a tiempo parcial. Sin embargo, no podemos financiar ese recurso.